Los simuladores de vuelo constituyen una ayuda muy importante para la aeronavegación, ya que cumplen una doble función: actúan como facilitadotes del aprendizaje en la formación y entrenamiento de los pilotos y, como efecto colateral, permiten importantes reducciones en las cantidades de horas de vuelo real de las aeronaves que serían necesarias para estos fines. A estos beneficios se les suma el hecho de que los errores producidos durante las simulaciones no acarrean más que efectos positivos: el estudiante aprende sobre sus propios errores y las formas de evitarlos o corregirlos, sin pérdidas materiales ni riesgos para la integridad de las personas.
Ahora el objetivo es vincular nuestra experiencia con el mundo de la industria, con equipos realizados en nuestras propias mesas de diseño.
En la empresa siempre nos repetimos que la tecnología no es el equipo sino el saber hacer.
Volamos, no jugamos.